Tangoterapia: Tango que me hiciste bien

Una revolucionaria terapia alternativa apunta a mejorar la calidad de vida y vencer fobias cantando y bailando el 2x4. Mendoza se sube a la tendencia.


Reencontrarse con la pareja


Pongamos el ejemplo de un matrimonio que no comparte mucho, que está distanciado porque cada uno realiza actividades por separado, que llega a la instancia en que sus hijos ya son grandes y dejan la casa.

En palabras de la psicóloga Raviolo: “Es muy común que allí empiece un desgaste, lo que se conoce como ‘el síndrome del nido vacío’. En este caso, gracias a las sesiones de terapia, las parejas adquieren un espacio de pertenencia, comparten una actividad física y recreativa que mejora la relación. Ellos vuelven a comunicarse y por supuesto, teniendo en cuenta las características de la danza, también reaparece el deseo por el otro”.

Sin entrar en el estereotipo machista y aceptando que los roles en la pareja ya no son los mismos, Ana María advierte, como un factor positivo de la terapia, que en el tango están los componentes de la pareja regular, en los que “el hombre guía, la mujer se deja llevar, se siente acompañada y ambos se complementan”.

Muy distinto al clima que se crea en los pubs y boliches donde se baila con muchas personas, distanciado el uno del otro y prescindiendo del contacto visual.

Vencer el miedo al otro

La fobia social es, según la enciclopedia médica, un miedo persistente e irracional ante situaciones que puedan involucrar juzgamiento por parte de los demás, como fiestas y otros eventos sociales.


Esta patología encuentra, en la práctica del tango, un tratamiento complementario ideal ya que “se genera un sentimiento de valoración de la autoestima, cuando el paciente es aceptado por otros y cuando siente que puede hacer algo por él mismo”, explica Ana María Raviolo.

“Lo mismo ocurre con los chicos discapacitados a los que les cuesta el contacto; que un niño extienda la mano y sea tomado por otro provoca un acercamiento afectivo y una evolución importante”, agrega.

Superar el dolor

Ya lo decía Discépolo “el tango es un pensamiento triste que se baila” y la psicóloga Rosa Sosnitsky le confiere al tango la capacidad de canalizar los impulsos agresivos, tanto en los niños como en los adolescentes y adultos, los ayuda a superar inhibiciones, prejuicios, el temor al ridículo, a liberarse de fobias y anclajes traumáticos.

Para abordar este tipo de patologías se opta por trabajar con la poesía contenida en las letras de las piezas, que suelen referirse a situaciones de pérdida, abandono, humillación, abuso y violencia, tanto individual como familiar.

Así, por ejemplo, “el que interpreta la canción, hace suyas las palabras del autor y las recrea con su archivo emocional para transmitir sus sentimientos. Al cantar se alivian sus pesares y este recurso aumenta la esperanza; es un ejercicio liberador”, afirma la licenciada Sosnitsky, quien se desarrolla como terapeuta en el Brain Center Ceda.

Mejorar el estado físico

En Buenos Aires, cardiólogos de la Fundación Favaloro realizaron un estudio que fue publicado bajo el título “Con el corazón en el tango” en el cual se analizaron personas bailando esta danza y otras caminando, y llegaron a la conclusión de que los primeros estaban mejor anímicamente, por la generación de endorfinas.

Fuentes médicas aseguran que bailar tango es como hacer rehabilitación ya que los pacientes mejoran su condición física, como en un entrenamiento. “Además genera mejor estabilidad, movimiento articular y desarrollo muscular, que es muy importante para los longevos”, afirma el doctor Roberto Schena, coautor del libro Tangoterapia junto al doctor Ricardo Comasco.

Las mejorías informadas por diferentes grupos hablan, de buenos resultados en los coronarios por lo que en estos momentos Schena está desarrollando, junto a personal especializado, un programa similar para los hipertensos y los enfermos de Parkinson o esquizofrenia.

Una práctica ya utilizada en Canadá para mejorar la movilidad y en la Universidad de Washington para enfermos de Alzheimer, comentó la milonguera Marisa Maragliano, secretaria de la asociación rosarina.

 

Mendoza, 4 de julio de 2009

Diversos estudios realizados en el mundo han demostrado la influencia del tango en el bienestar general de las personas. No hablamos sólo de la danza sino también del canto, la poesía y la música como factores terapéuticos en enfermedades del cuerpo, psíquicas o espirituales. ¿Qué es la tangoterapia? ¿Por qué Mendoza se ha convertido en epicentro de estas actividades? Todo en esta nota.

Primeros pasos

La práctica del tango en la provincia se ha despertado en los últimos años, acercándose a los jóvenes en los pubs y cafés.

Si bien esto es un comienzo, la tangoterapia (que abarca un conjunto de procedimientos integrales) es muy nueva en el país y recién por estos años se empieza a gestar en algunos espacios, de la mano de asociaciones civiles y trabajadores independientes que han incorporado dinámicas grupales, relacionadas al tango para avanzar en el campo de la salud.

Ana María Raviolo, psicóloga mendocina que representa a la asociación Sentimiento Tango (de Rosario) en nuestra provincia, empezó por sumar la danza a las terapias convencionales para tratar a algunos pacientes en el Centro Empleados de Comercio. Allí se aboca a casos específicos en los que el tango puede contribuir efectivamente, por ejemplo: pacientes con estrés, ansiedad, fobia social o con dificultades en las relaciones interpersonales o de pareja.

Técnicas complementarias

El psiquiatra Federico Trossero, en su libro Tangoterapia, esboza las cualidades del tratamiento: “Sobre la base de promover vivencias motivadoras, nos acerca al conocimiento del psiquismo profundo, esto permite elaborar diagnósticos, terapias e investigaciones”.

La metodología que se utiliza para resolver conflictos emocionales o dificultades psiquiátricas no consiste sólo en la danza sino en un conjunto de ejercicios terapéuticos que giran en torno a la temática del tango, el contacto físico y la socialización entre las personas.

Así la danzaterapeuta Jéssica Grumberg es capaz de convertir una clase típica en un tratamiento efectivo utilizando ejercicios basados en las terapias del Dr. Lowen (psiquiatra estadounidense) y técnicas de Brain Gym (kinesiólogo educacional), a esto le suma movimientos respiratorios relacionados al yoga y algunos físicos para realizar los pasos de tango.

Así la danzaterapeuta Jéssica Grumberg es capaz de convertir una clase típica en un tratamiento efectivo utilizando ejercicios basados en las terapias del Dr. Lowen (psiquiatra estadounidense) y técnicas de Brain Gym (kinesiólogo educacional), a esto le suma movimientos respiratorios relacionados al yoga y algunos físicos para realizar los pasos de tango.

 

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